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Orientación familiar online – Custodia compartida: un compromiso con los hijos más allá de la separación
Cuando una pareja decide separarse o divorciarse, la relación entre los adultos cambia, pero el compromiso con los hijos permanece intacto. Ser padre o madre no es un papel que se abandona con la ruptura; al contrario, es cuando más necesario se vuelve mantener la responsabilidad y el amor hacia los hijos.
Los hijos necesitan a ambos padres
Los niños no entienden de horarios laborales, de excusas ni de conflictos de pareja. Lo único que comprenden es la presencia y el cuidado que reciben de sus padres. Crecen más seguros, felices y equilibrados cuando mantienen un vínculo constante y de calidad tanto con su madre como con su padre.
La custodia compartida no es un favor entre adultos, es un derecho de los hijos. Porque un niño necesita la ternura de su madre, pero también la protección, el ejemplo y el acompañamiento de su padre.
La corresponsabilidad no termina con el divorcio
Decidir ser padre o madre es un compromiso que debe asumirse siempre, en pareja o separados. No es válido decir “no puedo por mi trabajo” , “no tengo tiempo”, «no te preocupes que si nos separamos no te voy a quitar los niños, te los puedes quedar tú» : son tus hijos, y requieren de ti al cien por cien. Si hay dificultades, la solución no es desentenderse, sino buscar apoyos, reorganizar horarios o contratar ayuda.
Muchos niños sufren cuando, tras la separación, uno de los padres queda en un papel secundario: visitas ocasionales, fines de semana a medias o, incluso, la delegación constante en abuelos o terceras personas. Esa ausencia deja huellas profundas, porque los hijos sienten que han perdido a uno de sus pilares fundamentales.
Custodia compartida: necesaria también para las madres
La custodia compartida no solo beneficia a los hijos; también es esencial para las madres. Muchas veces, tras la separación, ellas cargan con todo: colegio, tareas escolares, médicos, actividades, horarios y cuidados diarios. Ese peso es injusto y desgastante.
La custodia compartida permite que la madre tenga también su propio espacio para descansar, reconectar consigo misma y retomar su vida personal y profesional. Porque además de ser madre, es mujer. Y su bienestar es clave también para el bienestar de sus hijos.
Rompiendo con excusas y viejos patrones
Separarse no significa volver a la soltería. No significa recuperar una vida sin obligaciones, como si los hijos fueran una carga opcional. Formar una nueva pareja o una nueva familia no debe hacerse a costa de descuidar la primera responsabilidad: los hijos que ya existen.
Un padre que entrega a los niños sin haber asumido su rol durante la semana o el fin de semana, no solo está fallando a la madre, está fallando a sus propios hijos. Y esos hijos perciben esa ausencia, la sienten y la sufren.
Conclusión: compromiso para siempre
La custodia compartida es mucho más que un acuerdo legal: es un acto de amor, justicia y responsabilidad. Los hijos merecen tener a su madre y a su padre presentes, activos y corresponsables, incluso cuando la pareja ya no existe.
El compromiso de ser padre o madre no termina con una firma de divorcio. Ese compromiso se adquiere desde el momento en que se decide traer un hijo al mundo, y es para toda la vida.
Psicóloga online y presencial en Vecindario infantil, adolescentes, adultos y mayores
Soy María Jesús, psicóloga online y presencial en Vecindario. Acompaño a personas de todas las edades a comprender lo que sienten, recuperar su equilibrio emocional y construir una vida más plena, con herramientas psicológicas eficaces y un trato humano y cercano.
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