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María Jesús Suárez Duque – Doctoralia.es
Terapia de pareja online – ¿Cuándo no es recomendable que la misma terapeuta atienda la terapia individual y la terapia de pareja?
Psicóloga online especializada tanto en Terapia individual online como en Terapia de pareja online
En muchos casos, la continuidad entre la terapia individual y la terapia de pareja puede ser muy beneficiosa: la terapeuta ya conoce la historia emocional, comprende los bloqueos y puede guiar la comunicación de una forma más empática.
Sin embargo, no siempre es recomendable que la misma profesional asuma ambos procesos. Existen situaciones en las que esta combinación puede ser contraproducente o incluso peligrosa para uno de los miembros, especialmente cuando hay dinámicas de abuso, manipulación o rasgos de personalidad desadaptativos.
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Cuando existe violencia de género o maltrato psicológico
Cuando hay indicios o confirmación de violencia de género, violencia doméstica o maltrato psicológico, no se debe realizar terapia de pareja —ni siquiera con una terapeuta diferente.
En estos casos, el vínculo entre ambos no es seguro ni igualitario; hay una relación de poder, control y miedo, no de conflicto o desajuste mutuo.
La terapia de pareja puede volverse un escenario donde:
- La víctima se sienta intimidada o coaccionada.
- El agresor utilice el espacio terapéutico para manipular o justificar su conducta.
- Se refuercen dinámicas de culpa o dependencia emocional.
Por ello, la intervención debe centrarse únicamente en la protección, la autonomía y la recuperación de la víctima, nunca en la reparación del vínculo.
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Cuando uno de los miembros presenta rasgos de personalidad narcisista, antisocial o psicopático
En casos donde uno de los miembros presenta un trastorno de personalidad narcisista, antisocial o rasgos de personalidad oscura, la terapia de pareja suele ser inútil o perjudicial.
Estos perfiles tienden a:
- Manipular emocionalmente a la pareja y al terapeuta.
- Desviar la responsabilidad del conflicto.
- Usar el espacio terapéutico para reforzar su posición de poder o para obtener información que luego usarán en su beneficio.
En este tipo de dinámicas, lo recomendable es trabajar solo con la víctima o con el miembro dispuesto a cambiar, y en ocasiones, derivar al otro a un tratamiento individual especializado en rasgos de personalidad (siempre que exista motivación terapéutica, algo poco habitual en estos casos).
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Cuando hay manipulación o comunicación pasivo-agresiva constante
Otro caso en el que puede ser contraproducente que la misma terapeuta atienda a ambos es cuando uno de los miembros presenta un patrón de comportamiento pasivo-agresivo, caracterizado por:
- Evasión del conflicto directo, pero con conductas de castigo o boicot emocional.
- Victimización constante.
- Resistencia al cambio acompañada de quejas o ironías.
Este tipo de comunicación puede entorpecer el proceso terapéutico y generar en el profesional una contratransferencia negativa que afecte a la neutralidad.
Si además ese mismo terapeuta ya ha acompañado previamente a uno de los miembros, puede resultar imposible mantener un equilibrio emocional o ético durante la terapia conjunta.
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Cuando hay un proceso judicial o separación en curso
Si la pareja está en medio de un proceso de separación conflictiva o una disputa legal por custodia, bienes o denuncias, no debe haber intervención terapéutica compartida.
En estos casos, la terapeuta podría verse involucrada involuntariamente en el conflicto legal, y su intervención puede interpretarse como parcial o sesgada, aunque no lo sea.
Cada miembro debe contar con su propio espacio terapéutico para procesar las emociones y tomar decisiones personales sin presiones externas.
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Cuando la relación está rota y uno de los miembros solo busca “demostrar que tiene razón”
A veces la terapia de pareja se solicita cuando la relación ya está rota, pero uno de los miembros desea utilizarla como escenario de validación (“para que vea que el problema no soy yo”).
En esos casos, la terapia deja de ser un espacio de crecimiento y se convierte en un campo de batalla emocional.
Si además el terapeuta ya tiene vínculo previo con uno de los dos, el otro miembro puede sentirse juzgado o desprotegido, lo que invalida el proceso.
Conclusión: cuándo sí y cuándo no
La misma terapeuta puede acompañar la terapia individual y la de pareja solo cuando hay respeto mutuo, conciencia emocional y voluntad de cambio en ambas partes.
Cuando uno de los miembros ejerce control, manipulación o violencia, el proceso conjunto deja de ser terapéutico y se convierte en una repetición del abuso dentro del espacio terapéutico.
En esos casos, lo ético y profesional es proteger a la víctima, trabajar su recuperación individual y no fomentar la terapia de pareja, aunque la persona aún sienta afecto o esperanza por su relación.
La terapia no debe ser un puente hacia el sufrimiento, sino un espacio de claridad, límites y reconstrucción personal.
Psicóloga online y presencial en Vecindario infantil, adolescentes, adultos y mayores
Soy María Jesús, psicóloga online y presencial en Vecindario. Acompaño a personas de todas las edades a comprender lo que sienten, recuperar su equilibrio emocional y construir una vida más plena, con herramientas psicológicas eficaces y un trato humano y cercano.
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