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María Jesús Suárez Duque – Doctoralia.es
Psicóloga infantil, adolescentes, adultos y personas mayores. Terapia de pareja. Terapia de familia. Orientación familiar. Informes psicológicos
Psicóloga online y en Vecindario especializada en Trastorno de Insomnio
Insomnio – Lo que ocurre realmente cuando alguien sale de fiesta
No es solamente:
“me acosté tarde”.
Suceden varias cosas simultáneamente:
- hiperactivación cerebral,
- alteración dopaminérgica,
- supresión de melatonina,
- desajuste del reloj biológico,
- sueño fragmentado,
- rebote neuroquímico,
- activación autonómica,
- inflamación y estrés fisiológico.
Y si eso se repite, el cerebro puede perder estabilidad en el sistema sueño-vigilia.
-
Cocaína y anfetaminas: hiperalerta extrema
Sustancias como:
- cocaína,
- MDMA,
- speed,
- anfetaminas,
aumentan muchísimo:
- dopamina,
- noradrenalina,
- glutamato.
Eso produce:
- sensación de energía,
- euforia,
- disminución de sensación de sueño,
- hiperfoco,
- activación simpática.
El problema es que el cerebro no “apaga” fácilmente después.
Entonces aparecen:
- dificultad para dormir incluso agotado,
- sueño superficial,
- despertares,
- ansiedad nocturna,
- insomnio de rebote al bajar la sustancia.
Con uso repetido puede producirse una alteración persistente del sistema de alerta cerebral.
-
Alcohol: parece sedante, pero destruye la arquitectura del sueño
Esto es importantísimo porque mucha gente cree:
“el alcohol ayuda a dormir”.
En realidad:
- puede acelerar el inicio del sueño,
- pero empeora enormemente la calidad.
El alcohol:
- fragmenta el sueño,
- reduce REM normal,
- aumenta despertares,
- empeora la respiración,
- aumenta activación cuando el cuerpo metaboliza el alcohol.
Por eso mucha gente:
- se duerme rápido,
- pero se despierta a las 4–5 de la mañana acelerada.
Y tras noches de consumo intenso aparece:
- rebote glutamatérgico,
- hiperactivación,
- ansiedad,
- taquicardia,
- sudoración,
- sueño muy ligero.
-
Cannabis: sedación inicial ≠ sueño saludable
El cannabis puede hacer que algunas personas:
- se relajen,
- concilien antes el sueño.
Pero el uso frecuente puede:
- alterar REM,
- reducir calidad del sueño profundo,
- producir dependencia psicológica para dormir,
- generar insomnio de rebote al dejarlo.
Muchas personas terminan en:
“ya no puedo dormir sin fumar”.
Y eso ya indica que el sistema natural de sueño se ha desregulado.
-
Ketamina y drogas disociativas
La ketamina altera:
- glutamato,
- percepción corporal,
- ritmos neuronales,
- regulación emocional.
Después del consumo pueden aparecer:
- insomnio,
- sueño extraño,
- despersonalización,
- alteraciones circadianas,
- hiperactivación mental.
Con consumo frecuente el sueño pierde continuidad y estabilidad.
-
Las fiestas nocturnas alteran profundamente el ritmo circadiano
Esto es clave aunque no hubiera drogas.
Imagina:
- luces intensas,
- música,
- estimulación social,
- pantallas,
- actividad física nocturna,
- acostarse a las 7–9 am,
- dormir hasta tarde.
Todo eso manda al cerebro una señal:
“todavía es de día, sigue despierto”.
La melatonina se desregula y el reloj biológico se retrasa.
Si ocurre cada fin de semana aparece algo parecido a un:
“jet lag social”.
Es decir:
- entre semana el cerebro intenta ir a un horario,
- el fin de semana se desplaza brutalmente,
- el lunes el sistema está completamente desincronizado.
Eso produce:
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El rebote neuroquímico después de la fiesta
Tras una noche de estimulación intensa aparece un fenómeno muy importante:
el “crash”.
El cerebro pasa de:
- exceso de dopamina y excitación,
a:
- agotamiento,
- ansiedad,
- irritabilidad,
- anhedonia,
- sueño desorganizado.
Entonces muchas personas:
- duermen 12 horas un día,
- luego no pueden dormir al siguiente,
- alteran aún más el ritmo.
Ese patrón repetido desestabiliza mucho el sueño.
-
Cuando esto se vuelve crónico
En algunas personas el cerebro deja de recuperar su regulación normal.
Entonces aparece:
- insomnio incluso sin consumir,
- ansiedad nocturna,
- despertares constantes,
- sensación de no entrar en sueño profundo,
- hiperalerta permanente.
Especialmente tras:
- años de estimulantes,
- policonsumo,
- alcohol frecuente,
- privación repetida de sueño.
Algo muy estudiado: la privación de sueño + sustancias
Dormir poco ya aumenta:
- cortisol,
- impulsividad,
- ansiedad,
- sensibilidad emocional.
Y las drogas empeoran eso.
Se crea un círculo:
- fiesta y sustancias,
- mal sueño,
- desregulación emocional,
- más ansiedad,
- más dificultad para dormir,
- más consumo para compensar.
Es un mecanismo muy frecuente.
Lo importante clínicamente
Hay personas que:
- empiezan con un sueño completamente normal,
- y desarrollan insomnio crónico tras años de:
- fiestas,
- cambios extremos de horario,
- consumo recreativo,
- privación de sueño repetida.
Especialmente si ya tenían predisposición a:
- ansiedad,
- hipervigilancia,
- sensibilidad al estrés.
Y un detalle muy importante
El cerebro humano tolera mal:
- cambios bruscos de horario,
- luz intensa nocturna,
- dormir de día regularmente,
- estimulación dopaminérgica repetida,
- alternar privación y “atracones” de sueño.
Aunque socialmente se normalice mucho, neurobiológicamente es bastante agresivo para el sistema circadiano.
Si quieres, también puedo explicarte:
- cómo exactamente las drogas afectan REM y sueño profundo,
- por qué algunas personas quedan “hiperactivadas” meses después,
- cómo se recupera el ritmo circadiano tras años de desorden,
- o cuál es la diferencia entre ansiedad nocturna e hiperactivación dopaminérgica.
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