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María Jesús Suárez Duque – Doctoralia.es
Psicóloga infantil, adolescentes, adultos y personas mayores. Terapia de pareja. Terapia de familia. Orientación familiar. Informes psicológicos
Psicóloga online y en Vecindario especializada en Trauma infantil
Cómo sanar el trauma infantil y dejar de vivir en modo supervivencia
Muchas personas viven en la edad adulta con una sensación difícil de explicar: como si su cuerpo y su mente nunca terminaran de relajarse del todo. Aunque objetivamente su vida esté “bien”, por dentro pueden sentir ansiedad, tensión constante, agotamiento emocional o dificultad para disfrutar con calma.
A esto muchas veces se le llama “modo supervivencia”. Es un estado en el que el sistema nervioso permanece activado como si todavía hubiera peligro, incluso cuando ya no lo hay.
En muchos casos, este estado tiene su origen en experiencias emocionales de la infancia que no fueron suficientemente seguras, estables o acompañadas.
Qué significa vivir en modo supervivencia
Vivir en modo supervivencia no es una decisión consciente, sino una forma en la que el sistema nervioso aprendió a protegerse.
Puede manifestarse como:
- ansiedad constante o de fondo
- hipervigilancia emocional
- dificultad para relajarse
- sensación de alerta sin motivo claro
- necesidad de control
- cansancio mental frecuente
- dificultad para “sentirse en calma”
El cuerpo actúa como si tuviera que anticiparse continuamente a posibles amenazas.
Cómo se origina en la infancia
Cuando en la infancia no se ha vivido suficiente seguridad emocional, el sistema nervioso puede adaptarse desarrollando estrategias de protección.
Esto puede ocurrir en contextos donde hubo:
- inestabilidad emocional
- falta de contención afectiva
- críticas constantes o exigencia elevada
- abandono emocional
- conflictos frecuentes
- o sensación de no ser visto o comprendido
El niño aprende a adaptarse para sobrevivir emocionalmente, no para sentirse en calma.
Sanar no es olvidar, es dejar de vivir en alerta
Sanar el trauma infantil no significa borrar lo vivido ni dejar de recordarlo. Significa que el cuerpo deja de reaccionar como si el peligro siguiera presente.
El objetivo del proceso terapéutico es ayudar al sistema nervioso a:
- recuperar sensación de seguridad
- reducir la activación constante
- salir del estado de alerta
- y volver progresivamente a la calma
Primer paso: tomar conciencia sin juicio
Uno de los pasos más importantes es empezar a reconocer los propios patrones sin culpabilidad.
Muchas personas se juzgan por:
- “ser demasiado sensibles”
- “no saber relajarse”
- “pensar demasiado”
- o “reaccionar exageradamente”
Pero estas respuestas no son fallos personales, sino adaptaciones aprendidas.
Regular el sistema nervioso
Una parte fundamental del proceso de sanación es aprender a regular el sistema nervioso.
Esto puede incluir:
- identificar señales de activación emocional
- aprender a bajar la intensidad de la ansiedad
- reconocer cuándo aparece el bloqueo o la desconexión
- recuperar conexión con el cuerpo
- y desarrollar herramientas de calma interna
El cuerpo necesita experiencias repetidas de seguridad para cambiar su respuesta.
Comprender los patrones emocionales
El trauma infantil no solo afecta a las emociones, sino también a la forma de relacionarse, pensar y reaccionar.
En terapia suele trabajarse:
- patrones de apego
- miedo al abandono o al rechazo
- autoexigencia
- dificultad para poner límites
- y relaciones que activan heridas antiguas
Comprender estos patrones es clave para poder transformarlos.
Recuperar la sensación de seguridad interna
Muchas personas con trauma infantil buscan seguridad fuera de sí mismas. Parte del proceso terapéutico consiste en construir una seguridad interna más estable.
Esto implica:
- aprender a confiar en las propias emociones
- tolerar mejor la incertidumbre
- reducir la necesidad constante de control
- y desarrollar una relación más amable consigo mismo
La importancia de un proceso terapéutico respetuoso
La terapia psicológica para trauma infantil no debe ser invasiva ni acelerada. Es importante que la persona pueda:
- avanzar a su ritmo
- sentirse segura en el proceso
- no revivir el trauma de forma desregulada
- y tener espacio para estabilizarse emocionalmente
La sanación no ocurre a través de la intensidad, sino de la seguridad.
Conclusión
Sanar el trauma infantil implica dejar de vivir en modo supervivencia y empezar a construir una sensación de seguridad interna más estable. No es un proceso rápido ni lineal, pero sí posible.
Comprender que muchas reacciones actuales tienen un origen emocional temprano puede ser el primer paso para empezar a relacionarse con uno mismo desde un lugar más consciente, estable y compasivo.
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