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María Jesús Suárez Duque – Doctoralia.es
Terapia de pareja online – ¿Por qué repetimos en la pareja patrones que aprendimos en nuestra familia?
Quizá alguna vez te hayas preguntado por qué acabas viviendo situaciones parecidas en tus relaciones de pareja.
Puede que cambie la persona, cambien las circunstancias e incluso tengas muy claro lo que no quieres volver a vivir. Sin embargo, con el tiempo aparecen emociones, reacciones o conflictos que te resultan extrañamente familiares.
Tal vez te angustias cuando tu pareja se distancia. Necesitas saber que todo está bien entre vosotros. Te cuesta poner límites por miedo a decepcionar. Evitas hablar de determinados temas para no provocar un conflicto. O, por el contrario, cuando alguien se acerca demasiado emocionalmente, eres tú quien necesita alejarse.
También puede ocurrir algo especialmente desconcertante: reproducir en tu relación comportamientos que viste durante años en tu familia y que siempre habías pensado que jamás repetirías.
¿Por qué ocurre?
La respuesta no está en que estemos destinados a repetir nuestra historia. Pero nuestras primeras relaciones pueden influir profundamente en lo que aprendemos acerca del amor, la seguridad, el conflicto, el abandono, la intimidad y nuestra propia valía.
Comprender estos patrones puede ser el primer paso para empezar a relacionarnos de otra manera.
Nuestra familia es uno de nuestros primeros modelos de relación
Mucho antes de tener nuestra primera pareja ya hemos acumulado numerosas experiencias acerca de cómo funcionan las relaciones.
Durante la infancia observamos y experimentamos qué sucede cuando alguien está triste, enfadado o necesita afecto. Aprendemos si expresar nuestras necesidades genera atención, indiferencia, rechazo o conflicto.
También observamos cómo se relacionan entre sí las personas que nos rodean.
Sin necesidad de que nadie nos lo explique directamente, podemos ir construyendo determinadas expectativas:
¿Puedo confiar en los demás? ¿Me escucharán cuando necesite algo? ¿Tengo que agradar para que me quieran? ¿Un conflicto significa que pueden abandonarme? ¿Es peligroso mostrarme vulnerable? ¿Tengo que ocuparme del bienestar de los demás?
Estas experiencias no determinan necesariamente nuestras relaciones adultas, pero pueden influir en cómo interpretamos determinadas situaciones y en las estrategias que utilizamos para protegernos emocionalmente.
¿Qué patrones familiares podemos repetir en nuestra pareja?
No todas las personas repiten los mismos patrones y tampoco tienen que reproducirse exactamente las situaciones vividas durante la infancia.
A veces lo que se repite es una forma de reaccionar emocionalmente.
Por ejemplo, una persona puede haber aprendido que cuando existe un conflicto alguien se enfada, se marcha o deja de hablar. Años después puede experimentar una enorme ansiedad cuando su pareja necesita unas horas para tranquilizarse después de una discusión.
Otra persona puede haber aprendido que para mantener la tranquilidad familiar debía adaptarse constantemente a los demás. En su relación adulta puede descubrir que le resulta extremadamente difícil decir «no», expresar desacuerdo o pedir aquello que necesita.
Entre los patrones que pueden aparecer encontramos:
- miedo intenso al abandono o al rechazo;
- necesidad frecuente de confirmación afectiva;
- dificultad para poner límites;
- tendencia a cuidar excesivamente a la pareja y olvidarse de las propias necesidades;
- evitar los conflictos incluso cuando existen problemas importantes;
- sentir culpa al priorizarse;
- dificultad para confiar;
- interpretar la distancia del otro como falta de amor;
- permanecer en relaciones insatisfactorias por miedo a estar solo/a;
- alejarse emocionalmente cuando la relación se vuelve demasiado íntima;
- repetir dinámicas de dependencia, control, crítica o distanciamiento.
Lo importante no es únicamente identificar qué hacemos, sino comprender qué función cumple ese comportamiento.
«Sé que no me hace bien, pero vuelvo a hacerlo»
Esta es una de las experiencias que más desconcierto puede generar.
Intelectualmente puedes saber que una determinada reacción no te ayuda y, aun así, repetirla.
Esto sucede porque muchos patrones relacionales no funcionan solamente a nivel racional.
Cuando una situación actual activa experiencias emocionales conocidas —distancia, rechazo, crítica, silencio, incertidumbre, conflicto— pueden aparecer respuestas automáticas destinadas a recuperar seguridad o evitar dolor.
Una persona puede comprobar repetidamente si su pareja sigue queriéndola.
Otra puede enfadarse antes de sentirse abandonada.
Otra puede callarse para evitar que el otro se enfade.
Y otra puede distanciarse precisamente cuando empieza a sentirse emocionalmente vinculada.
Desde fuera algunas de estas conductas pueden resultar contradictorias. Desde la historia emocional de esa persona, sin embargo, pueden haber tenido alguna vez una función protectora.
Apego y relaciones de pareja
Las experiencias tempranas también participan en el desarrollo de nuestras formas de vincularnos.
Cuando hemos podido experimentar relaciones suficientemente seguras, suele resultar más sencillo confiar, expresar necesidades, tolerar cierta distancia y reparar los conflictos.
Cuando nuestras experiencias han sido más impredecibles, críticas, distantes o inseguras, algunas situaciones de pareja pueden activar con mayor facilidad miedo, hipervigilancia, necesidad de confirmación o estrategias de distanciamiento.
Pero hablar de apego no significa colocar a una persona dentro de una etiqueta inmutable.
Nuestra forma de relacionarnos puede modificarse a través de nuevas experiencias, conciencia emocional y aprendizaje.
Cuando prometemos no parecernos a nuestros padres… y terminamos repitiendo algo
Puede resultar especialmente doloroso descubrir en uno mismo comportamientos que siempre rechazamos.
«Yo nunca voy a permitir esto.»
«Nunca voy a comportarme así.»
«Mi relación será completamente diferente.»
Y años después aparece algo parecido.
Esto no significa necesariamente que hayas elegido conscientemente reproducir ese modelo.
Las experiencias familiares pueden convertirse en referencias relacionales muy profundas. Bajo situaciones de estrés, miedo o elevada activación emocional podemos recurrir precisamente a respuestas que hemos observado o utilizado durante mucho tiempo.
Reconocerlo no consiste en culpabilizar a nuestra familia ni en culpabilizarnos a nosotros mismos.
Consiste en comprender qué aprendimos y decidir qué queremos conservar y qué queremos cambiar.
A veces también elegimos relaciones que nos resultan emocionalmente familiares
La repetición no siempre aparece únicamente en nuestro comportamiento. También puede aparecer en el tipo de dinámicas relacionales en las que terminamos involucrándonos.
Esto no significa que busquemos conscientemente relaciones que nos hagan sufrir.
Lo familiar y lo saludable no siempre coinciden.
Una determinada forma de relacionarse puede resultarnos conocida y, precisamente por ello, ser más fácil de interpretar que una dinámica completamente diferente.
Por eso algunas personas se sorprenden al descubrir que han tenido varias parejas distintas pero han terminado experimentando emociones muy parecidas dentro de cada relación.
La pregunta entonces deja de ser solamente:
«¿Por qué siempre encuentro personas así?»
y puede ampliarse:
«¿Qué ocurre en mí dentro de estas relaciones y qué patrón se está repitiendo?»
¿Cómo saber si estoy repitiendo un patrón?
Una señal importante es experimentar la sensación de estar viviendo la misma historia con personajes diferentes.
Puedes empezar a observar si determinados conflictos aparecen repetidamente, qué situaciones desencadenan reacciones especialmente intensas y qué haces cuando temes perder el vínculo.
También puede ayudarte preguntarte:
¿Qué necesito en ese momento? ¿Qué temo que ocurra? ¿Qué intento evitar? ¿Esta reacción pertenece solamente a lo que está sucediendo ahora o conecta con algo que conozco desde hace mucho tiempo?
El objetivo no es buscar culpables en el pasado.
Es comprender el presente.
Comprender el origen no siempre basta para cambiarlo
Podemos llegar a entender perfectamente por qué reaccionamos de determinada manera y continuar haciéndolo.
Esto sucede porque cambiar un patrón relacional suele implicar algo más que comprenderlo intelectualmente.
Puede ser necesario aprender a reconocer nuestras emociones antes de reaccionar automáticamente, tolerar el malestar, expresar necesidades de una manera diferente, establecer límites, revisar determinadas creencias sobre nosotros mismos y los demás y experimentar nuevas formas de relacionarnos.
También puede ser necesario trabajar experiencias anteriores que continúan influyendo emocionalmente en situaciones actuales.
Por eso el proceso terapéutico no tiene por qué limitarse a hablar de la infancia.
Comprender de dónde procede un patrón es importante; aprender qué hacer de manera diferente en el presente también lo es.
¿Tengo que hacer terapia de pareja para trabajar estos patrones?
No necesariamente.
Hay patrones que pueden trabajarse mediante terapia psicológica individual, especialmente cuando están relacionados con nuestra historia personal, miedo al abandono, dependencia emocional, dificultades para establecer límites, experiencias traumáticas o determinadas formas de regular las emociones.
En otras situaciones puede ser conveniente trabajar con ambos miembros de la pareja, especialmente cuando se ha establecido una dinámica circular en la que las reacciones de uno activan las del otro.
Por ejemplo:
uno reclama cercanía → el otro se siente presionado y se distancia → aumenta el miedo del primero → reclama todavía más cercanía → el segundo se distancia aún más.
En estos casos, comprender el ciclo puede ser más útil que decidir quién tiene razón.
¿Se pueden cambiar los patrones aprendidos en nuestra familia?
Sí, los patrones relacionales pueden modificarse.
Pero cambiar no significa borrar nuestra historia.
Significa poder reconocer cuándo una experiencia del presente está activando una respuesta aprendida y disponer progresivamente de más alternativas para responder.
El objetivo es que nuestras relaciones actuales estén cada vez menos gobernadas por respuestas automáticas y más relacionadas con nuestras necesidades, nuestros límites y la manera en que queremos vincularnos.
Terapia psicológica online para trabajar patrones de pareja
Si reconoces algunas de estas situaciones en tus relaciones, la terapia puede ofrecerte un espacio para comprender qué está ocurriendo sin reducir el problema a «eliges mal a tus parejas» o «todo procede de tu infancia».
En mi trabajo como Psicóloga General Sanitaria, abordo estas dificultades desde una perspectiva integradora, atendiendo a la historia de la persona, sus experiencias de apego, sus patrones emocionales y relacionales, la regulación emocional y las circunstancias actuales de la relación.
El trabajo terapéutico puede ayudarte a identificar qué situaciones activan determinados patrones, comprender qué necesidad existe detrás de algunas reacciones y desarrollar maneras diferentes de relacionarte contigo mismo/a y con los demás.
La atención psicológica puede realizarse online, permitiendo trabajar estas dificultades desde un espacio privado y adaptado a tus circunstancias.
Si sientes que tus relaciones terminan llevándote una y otra vez al mismo lugar y quieres comprender qué está ocurriendo, puedes contactar conmigo para solicitar una cita de psicología online.
Preguntas frecuentes
¿Repetir patrones familiares significa que he tenido una mala infancia?
No. Todas las familias transmiten maneras de relacionarse, expresar afecto, afrontar conflictos y manejar las emociones. Identificar un patrón no implica necesariamente considerar negativa toda nuestra historia familiar. Se trata de comprender qué aprendizajes continúan siendo útiles y cuáles pueden estar generándonos dificultades actualmente.
¿Por qué repito un comportamiento si sé que perjudica mi relación?
Porque comprender racionalmente una conducta y poder modificarla emocionalmente son procesos diferentes. Ante determinadas situaciones pueden activarse respuestas automáticas aprendidas que buscan reducir miedo, inseguridad o malestar. El trabajo psicológico puede ayudar a reconocerlas antes de actuar y desarrollar respuestas alternativas.
¿Puedo repetir patrones de mis padres aunque no quiera parecerme a ellos?
Sí. Haber rechazado conscientemente un determinado comportamiento no impide necesariamente que algunos aprendizajes relacionales hayan quedado incorporados. Reconocer una similitud no significa que estés condenado/a a mantenerla.
¿Elegimos parejas parecidas a nuestros padres?
No existe una regla según la cual busquemos parejas iguales a nuestros progenitores. Sin embargo, nuestras experiencias previas pueden influir en aquello que interpretamos como familiar, en nuestras expectativas sobre las relaciones y en cómo reaccionamos ante determinados comportamientos.
¿Los problemas de apego pueden afectar a mi relación de pareja?
Las experiencias de apego pueden influir en cuestiones como la confianza, la intimidad, la necesidad de cercanía, el miedo al rechazo o nuestra manera de afrontar los conflictos. Sin embargo, el apego no debe utilizarse como una etiqueta rígida ni explica por sí solo todas las dificultades de una relación.
¿Es mejor terapia individual o terapia de pareja?
Depende de lo que esté ocurriendo. Si el patrón está principalmente relacionado con tu historia, tus emociones o determinadas experiencias anteriores, puede trabajarse individualmente. Cuando existe una dinámica mantenida entre ambos miembros de la pareja, puede resultar útil abordarla conjuntamente. En algunos casos también pueden combinarse diferentes momentos de intervención.
¿La terapia online sirve para trabajar problemas de pareja?
La modalidad online permite trabajar dificultades emocionales y relacionales mediante sesiones por videollamada, siempre que sea una modalidad adecuada para las necesidades y circunstancias concretas de la persona o pareja.
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